miércoles, 24 de julio de 2013

KATY PARRA

KATY PARRA 
Libros publicados:
• Acordes en Soledad. Murcia, 1997.
• Síntomas de Olvido. Madrid, 2000.
• Espejos para huir hacia otra orilla. Toledo, 2004.
• Coma Idílico. Ed. Hiperión, Madrid, 2008 .
• Por si los pájaros. Ed. Visor, Madrid, 2008.

Podéis conocer más sobre Katy  Parra y su obra  

Katy Parra:  Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández.
Dibujo digital a partir de fotografía por Rosa Prat Yaque.

Premios:
-2000. 1º accésit del Premio Nacional de poesía “Ciudad de Jumilla”, Murcia.
-2
003. XXVIII Premio Nacional de poesía Rodrigo de Cota “Ciudad de Toledo”.-2005. Finalista en el V Premio Nacional de poesía “Dionisia García”, Murcia.-2008. Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández.
Comunidad Valenciana.
-2008. Premio de Poesía Villa de Salobre-2008. Premio de Poesía en lengua castellana Viaje del Parnaso (Valdepeñas)-2009. XXV Premio Internacional Jara Carrillo de poesía de humore-mail.: parra.katy@gmail.com
A la que agradezco su amistad y su cariño siempre vestido de versos y de máximas como "Abre los ojos y sonríe. La vida acaba de empezar", a la par de plologarme mi propio poemario "Alma Farolera", gracias hermana poeta.

POEMAS:
 
COMA IDÍLICO

No maldigas el tiempo que perdiste


conquistando mi alma


y otras cosas.


¿Aún deseas que te diga


lo que quieres oír?


Sírveme otra cerveza,


arráncame la ropa con los dientes


y destroza a pedradas


el castillo de arena y cicatrices


que a diario restauras


en alguna bahía de mi olvido.



APUNTES

Adoro las estufas,


el invierno y sus leyes metafísicas,


sus mantas de algodón


y sus extravagancias navideñas.


Me gusta hacer las paces con la vida


-y con mis enemigos-,


apuntar con el dedo a los imbéciles


para no confundirlos con los tontos,


reír a manos llenas


cuando todo parece derrumbarse,


y me gustan los jueves.


En el patio de luces


hay concilio de pájaros.


Me agrada hablar con ellos


de las cosas que importan.


Mi psicoterapeuta


dice que no es tan grave.


plegamos nuestras alas, conversamos,


le sigo la corriente.


Este es un buen lugar para escapar del frío.


JUAN CAMPOY

NUDOS EN EL PAÑUELO


Lentamente abrió los hinchados párpados
y con esfuerzo se sentó en la cama,
observando a aquel hombre
doblado por los años.
Dormía como un cerdo.
Era difícil adivinar la hora,
pero se levantó
y, escogiendo del armario un abrigo,
corrió hacia la puerta.
Estaba muy cansada
de esquivar los objetos contundentes,
lanzados desde algún rincón oculto,
de un malvivir constante
en espacios glaciales,
del sabor tan amargo de las lágrimas
y de rozar la nada
para esconder sonrisas en los sueños.
Con un pañuelo negro
anudado a la nuca,
se cubría la frente,
quizás para ocultar la cicatriz
de alguna herida
o la marca infamante
de un hierro al rojo vivo.
Ahora, corre por las aceras rotas
de una ciudad que duerme
su peor pesadilla.
Intenta evadirse,
olvidar por un momento
el dolor y sus nudos,
el vértigo de simas hacia el fondo
de un espacio vacío.
Pero, todavía siente la mano
sobre su cuello,
apretando el sudor contra las venas.






De algo me ha servido
habituarme a este mundo de tinieblas,
donde brotan las voces
como ecos lejanos,
dejando su rastro de incertidumbres.
Ahora, he descubierto,
que persisten las sombras
más allá de la sima de mis ojos
y que cada voz conserva en su aliento
un eslabón del miedo.





SANTUARIOS


Tanta herida acumulada en la boca,
sin soltar ni un quejido.
Cuantas palabras,
suicidándose
contra los dientes
y no poder alzarse
contra este cielo,
impuesto a mala hostia.

Arte en grandes dimensiones





PRIMERA ENSEÑANZA

El globo se dirige,
en su ascenso imparable,
camino al firmamento.
Como si adivinara el recorrido
se balancea, toma
recodos transparentes en el aire.
Arrastra tras de sí
la cuerda que lo uncía,
se aleja y disminuye
hasta hacerse invisible.
Su determinación no entiende de nostalgias.
En la esencia del helio sólo hay libertad.

Atrás quedó la feria con un niño
que, al volver la cabeza, recibió,
de su mano vacía,
la primera enseñanza.


CRACK

El vaso resbaló.
Quebró con su estallido
una conversación irrelevante
llenando de pedazos de cristal,
de ruido y de reproches la cocina.

Con el firme propósito
de eliminar los restos del naufragio,
meticulosamente,
barrimos y fregamos las baldosas.

A pesar de que es mucho
el tiempo transcurrido, desde entonces,
todavía me asombran las esquirlas
que, hirientes, en las suelas aparecen.
Acechan, contumaces, nuestros pies
ocultas bajo el zócalo.

Entre tanto, el rencor afila sus aristas.


MATERIAL DE DERRIBO

La casa se deshace
bajo el peso del tiempo
y ya no queda nada -o casi nada-
salvable en su interior.
Unas cajas, tan sólo,
con trastos que indultar del cataclismo.

Una de ellas contiene una muñecas
vestidas de una moda incomprensible
como si, con las prisas,
se pusieran la ropa equivocada.

Su dueña las dispuso para el viaje
de forma cuidadosa.
Ordenadas y juntas, de este modo,
se les ve asustadizas, obedientes.

Despeinadas y sucias, sus sonrisas
tienen una belleza que no entiendo.

FOTOGRAFÍA

Hasta aquella mañana
azul y luminosa del retrato
la nieve consistía
en pequeñas partículas de corcho
con las que recubríamos
de blanco, en Navidad, nuestro belén.

En la fotografía que contemplo
y que hicimos, entonces,
para guardar el día y el paisaje
recién inaugurados,
inofensiva empieza una batalla.

Mis hijos son pequeños y sonríen
en pijama cubiertos por abrigos,
como si no existiese otro horizonte,
como si sus sonrisas
hubiesen detenido la mañana
y las bolas de nieve
no terminasen nunca de caer.



Íntima heredad. José Antonio Santano

Íntima heredad
Editorial
Instituto Estudios Almerienses
1998
La piedra escrita
Editorial Alhulia
2003


Selección de textos



I


Agua amarga, que sola y triste
estás, cuando luce la luna
y ruge el viento sobre tu playa
ocultando nombres y signos.

Amarga son las bocas
sin el fuego de tu boca...

II


Otear la arquitectura púrpura
del aire que, sereno y silencio,
reclamabas al mundo en tu refugio.

III


...el crepúsculo nos visita
abriéndonos la carne y el deseo
en sus orilas.






IV


...la lluvia humedece los silencios,
y la penumbra vaga entre las dunas,
es el tiempo una noria que gira
en mis dominios y nunca se detiene.

V


...dibujas, hasta ser como un sólido
que precipita su vuelo sobre el abismal
discurso de tus aguas...



VI


...las palabras se pierden
en las inmensas cimas de sus nevados pechos.

Allí en su blanca altura
acaso sea nadie y nada. Una mancha de olvido,
un despojo creciente,
una torturada noche de engaños y silencios
que en mi ser se eternizan.


VII


...proclaman, en la noche,
dominios de blancos sobre blancos,
y mar, discursos de arena,
silencios de carne y largos inviernos...

VIII


...clavó sus manos en las mías,
crucificándome,
hasta robar al alba su último destello.
Partió de mí como llegara: callada,
secreta, cautelosa, mágica,
y enmudecí.


IX


...sobre las altas torres de su boca,
o en los inmensos pliegues de sus muros
tórridos como la arena del desierto.

Es el tiempo un enorme cuchillo
visitando mi sangre por sorpresa...

...hasta hallarme esclavo en sus dominios.


X


Nada más triste,
nada más huero
que este temblor de noche en las pupilas
y en los púlpitos del desengaño.


XI


...letanía de signos y voces
que huyen silencios
por los pechos y labios
de una tierra sin nombre.

XII


Tú, lejano, allá donde los ojos se sublevan
contra todo y nada...


XIII


...la lluvia en los tejados danza
monocorde, irreductible. Sólo
el viento grita, desheredado.

Nunca más. Oídme bien. Nunca más.




XIV


...la calidez
de tus silencios recorriéndome
el alma, el cuerpo entero, la vida.


XV


Vacié mis bolsillos. Me desnudé.
Y volví a sentirme herido y solo.


XVI


...el silencio de la derrota
clavándose en mi pecho de niño,
en mi frágil destino de hombre.


XVII


...tus certeras manos me alcanzan
y en ellas vivo
ajeno a las miserias humanas.



Calla y calla. Maribel Cerezuela

Calla y calla...

Pasan las horas, los días;
las cosechas se recogen;
se transportan; cobran del trabajo.

Trabaja, le duele el alma, la vida.
Oye a la capataz la misma cantinela
cada semana; cada mes; pasan los días.

Se levanta, siente, piensa, ¡hoy sí!.
Se viste deprisa. Trabaja con energía.
Otra mañana con la misma rutina.
La canción ya no le emociona.
Con el mismo estribillo de cada día...
se siente humillado, olvidado.

Pasan todos.  Ajenos están a su necesidad,
a las obligaciones que le unen a esta tierra.
Una semana, un mes, un año..
Y calla, y calla... mañana será el gran día.

lunes, 22 de julio de 2013

Rodrigo. Luis Antonio de Villena

Es enormemente bello y está seguro de su belleza,

de esa apolínea perfección morena de veinte años,
surgida de no sé qué profundo estado de Brasil,
pero canónica, suave, delicada, perfecta...
Alguien le ha enseñado también al muchacho
que la belleza es un alto bien cotizable (aún no sabe
que fungible además, perecedero) y él usa esas
artes con el esplendor de un hieródulo joven
observado por la azulada clemencia de su dios.
La sonrisa se abre poco a poco, como la boca y la
recatada -sólo al inicio-lengua. El dulce cuerpo se va
aproximando al tuyo con todo el fulgor de su exactitud
y a medida que te abraza va siendo más caliente, más
tuyo, más ardoroso. Unos instantes quema como esmeralda.
Pero el mensaje es muy claro: no hemos hecho sino empezar.
Si quieres, si sabes, si te lo puedes firmemente permitir,
la preciosa orquídea selvática se abrirá más y más para ti
y todo será púrpura de volcán y nada estará vetado.
Si puedes, claro. Incluso haremos un viaje a París
y cuando entres conmigo en el salón o en el comedor,
cuando brillen los diamantes en mis lóbulos, cuando
me quite el abrigo de leopardo forrado en castor
y te bese (mi dulce dueño) y sepan todos que soy tuyo,
entonces dirán de verdad: el Arte es eso, señores. No más.

Rodrigo. Luis Antonio de Villena.-
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Dedicada a mi amigo Miguel Álvarez y su "Poético" estado anímico.

Revista EÑE. REVISTA PARA LEER.  "LUJOS". nº 33. PRIMAVERA 2013

EDITORIAL LA FÁBRICA pág. 93

Luis Antonio de Villena, (Madrid, 1951) publicó su primer libro de poemas cuando tenía 19 años. Desde entonces su obra tanto poética como narrativa y ensayística ha sido galardonada con incontables premios, como el de la Crítica, el Azorín, el Sonrisa Vertical,  o el Generación del 27. Además, es impulsor del prestigioso Premio Loewe de Poesía.

VV.AA.
13 X 21 cm
Idioma: Español
Ilustraciones de Ciuco Gutiérrez.                                                                                                      
                 http://tienda.lafabrica.com/es/revista-ene/3208-ene-33-lujo.html                            
¿Qué es para ti el lujo y qué idea literaria te sugiere? Esa es la pregunta que la revista Eñe ha hecho a los escritores que han creado el número 33 de la revista. Un delicioso número dedicado a los lujos y a las fantasías personales que estos conllevan.
El número de primavera de la revista incluye relatos inéditos de Carlos Franz, Martín Casariego, Fernando Ampuero, Ismael Grasa, Pedro Sorela, Ana Colchero, Ernesto Pérez Zúñiga y Gabriela Alemán así como tres poemas de Luis Antonio de Villena.
La Biblioteca Particular ha correspondido en este número al Premio Cervantes Jorge Edwards y el Diario de Eñe a Vicente Verdú. Eñe 33 se completa con un ensayo de Héctor Abad Faciolince titulado Escribir en los tiempos de Twitter y está ilustrado por Ciuco Gutiérrez.

domingo, 14 de julio de 2013

Antes te quejabas, ahora también. ¿Mañana?

Antes querías progreso,
decían que era bueno para ti.
Luchaste por abrirte paso entre montes,
abriste bocas de túnel,
presumías de barrenar la tierra,
hacia un mejor futuro para los dos.

Bebías cerveza y celebrabas
que la comunicación había llegado a tu puerta.



Antes talabas árboles sin pudor alguno,
construías chalet, pisos,
mausoleos con columnas jónicas.

Embargabas tierras de regadío,
para construir jardines con flores
y parques a granel en las ciudades,

no demasiados, cerca de un museo,
un campo de fútbol.. los mantenía callados.



Antes, sin complejos cogías el metro
y presumías de ello en TV y diarios.

Hoy, ahora, criticas el desorden,
el ruido, el caos, la prisa de la gente.

Te quejas de todo, de la indiferencia
del viajero, del niño, del anciano.


Te quejas del descontrol del tráfico
de un día ebrio de sol.

Te quejas del ruido infernal
de un día de pelota que llaman fútbol.

Te quejas del cine de barrio
del precio de la entrada y de las palomitas.

Te quejas de las colas del metro,
de los hospitales, de las salas de espera.

Te quejas de todo. Te quejas de antes y de ahora.
Te quejas hoy del precio y ayer de que no había.
Te quejas del olor humano y de la peluquería.
Ayer de que no había ninguna en tu barrio.

Hoy quieres bañarte en las cálidas aguas
de un Mediterráneo tranquilo de arenas cálidas.

Ayer te quejabas del viento, la arena
que entraba en tu casa en ese océano
que llaman Atlántico.


Antes te quejabas de la escasa vida social de tu barrio.
Hoy te quejas de gente, su ruido, sus fiestas

Hoy te quejas... y ¿mañana?