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sábado, 25 de junio de 2016

ÁNGEL SIMÓN COLLADO. NUEVA LITERATURA ALMERÍA. nº 15 abril 2004



INTRODUCCIÓN.-


                                                         “Y entonces comprendí”




Entonces comprendí. Comprendí que todos y cada uno de los hilos que tejían mis aventuras se manifestaban como la visualización de un haz de líneas que, desde su origen, se bifurcaban por el Tiempo hasta converger en mi corazón. Allí se dirigían y allí tomaban su sentido. Llegaban desde arriba, juntas atravesaban el caparazón que lo escondía y , cultivándolo, dejaron palpitando la llama demiúrgica de la existencia.

Mi corazón era una una cebolla de jugosa pulta que las palabras del maestro separaban una a una, con dedos delicados, las capas de la superficie, amargas y excitantes. Era el cogollo que encerraba un sencillo capullo que, al desvelarlo, fue desplegándosedesde su centro hacia lo alto para formar con el palacio de su cáliz una fabulosa y mística rosa roja. El intenso púrpura glorificaba al Sol el oro de sus rayos.

Mi corazón era un espejo de rigurosa composición y afiligranada artesanía que las palabras del maestro despojaba poco a poco de toscas veladuras. Reflejaba la luz y la expandía por todo el horizonte de la Tierra.

Era mi corazón un recipiente de frágil barro y macizo oro,cuyo interior llenaba de un vino delicioso y difícil: fermento de caldos madurados en la purificación dolorosa de la vida.-

Rosa, espejo y recipiente componían a su modo una melodía, cuyos ritmos, (ahora tan audibles que mueven a su paso todas las potencias de mi alma, la reconcilian con las cosas y propician la unidad), regalaban la promesa de un destino que en esas líneas se me daba por imagen; a cuyo don, a su vez, debía el enfrentarme a una perfectísima adecuación al límite en todas sus dimensiones sagradas y magníficas de espacio, tiempo, persona y circunstancia. La música que se me ofrece no tiene más nombre que Amor, y su instrumento, la Inocencia.

….

….

por lo demás se que cuando se abran las grandes puertas de plata sabre atravesar los umbrales sin espanto y entonces, ¡ah, entonces!, me haré de los mil ojos del león, adoptare su forma, y con el suave manotazo de la podera zarpa derrumbare los siete muros sin estrépito. Un rugido de triunfo habrá anunciado al mundo mi ventura.


1


LAS HORAS CAÓTICAS 1


en círculos concéntricos subiendo por la vida recogiendo las gomas de sus suelas y postrado en arañas tangibles de odio en los caminos en los montes en la escena de la cama esta recogido por sueños desprovistos de ventanas sólo con sus marcos parecen ojos de lo consciente de lo polvoriento que es la podredumbre de sí mismos sin comprender a fuerza de pensar está en eso pero como son cabezas de insectos con sus bocas y sus cuerpos estan vacíos

LAS HORAS CAÓTICAS 2




los sarmientos de la vida asemejan los sarmientos de los dioses sin comprender su calidad de esclavos de lo humano de lo planetarios de su existencia de su carácter autóctono me siento sumergido en un mundo de vinícolas encepadas y lagrimosas sin dioses terrestres cual yo mismo. Mi dios se encuentra en Mayo sin mí por mí tras mí sólo yo como las pieles de los cántaros sin agua con tormento sin frenesí de ansias escondidas entre los muros de mi choza entreteniendo mis bufones para olvidarme de sí mismo de ti





LAS HORAS CAOTICAS 3






Bella como los cimientos de las flores,

una sed vastísima purgada en extensísimos desiertos

eres, la rutilante voces de los locos

y el bramido del volcánque los vomita.

Y levanto a cada paso y los devoro

cataratas de luz y crónicas ardiendo.

Los deseo, sí, y los sueño y los devoro

y alzo miradas exultantes

a los altos fuegos de mis noches. Imploro.

Imploro un perdón no deseado;

imploro tus deseos que yo quisiera;

imploro, sí, la insinuación de una mirada

o de un gesto hermoso, también, y desolado.

Ando por recodos inquietantes

de ensoñaciones nocturnas mantenidas

en la vigilia alucinante de los locos.

Castigados, sí, concentro estos demonios

sin querer mantenerlo castigados;

y siempre en tremendos torbellinos

y siempre en círculos constantes

vuelven, enloquecen, me enloquecen

en mitos de espirales y retornos.










INTERLUDIO







Se encontraba suspendido en el aire

dando sus cadencias al mar

a la tierra

al aire.

Dejaba tras de sí sus notas

esperando sin sentir,

sin sentir pero sabiendo,

con frenesí de vida,

lo que es nada.

Y allí suspendido sonreía a todo.-

Un vestigio de estrella su ventana

al mar y al Sol en un solo cuerpo.-

Se encontraba dormido en el aire,

dando sus cadencias al mar,

a la tierra,

al aire,

esperando sin sentir, con frenesí de vida,

lo que es la nada.










LAS HORAS SENTIDAS 1




Sufrir el tiempo siempre. Lo perdido.

Un presente continuo hacia la nada.

El futuro: un ayer en el mañana.

Y siempre batallar siempre en lo efímero


Morir es su destino y lo presiente

midiendo a cada instante su distancia.

Un deseo de vivir en la ignorancia,

y un irse consumiendo mansamente.




Temblor callado es que se eterniza

sin un posible anhelo de esperanza,

y todo gozo es gozo que se alcanza

en un sabor a polvo y a ceniza.




Morir es mi destino y mi tormento.

Y siempre ocultamente, (y siempre en vano

escondido en la vida), hay un acento




a quien me ofrecería aquí en mi mano

una luz que aliviara el pensamiento

de la tierra, del fuego, del gusano










LAS HORAS SENTIDAS 2




No quisiera entender lo que murmura

esta fiera de boca carcomida

renovando sus garras decidida

por la sola altivez de su hermosura.




Ni quisiera que el viento recordara

lo que olvidé, con susurro insinuante;

ni los bosques se inclinaran jadeantes

a observar los recuerdos que olvidara.




Ni los gritos histéricos de vida,

ni las voces coléricas de muerte,

me arrancaran de mí mismo para ellos.




La flecha prontamente dirigida;

sólo yo, hiriéndome sin suerte,

resumiré conmigo mis destellos.










LAS HORAS SENTIDAS 3

“Ars vivendi, ars scribendi”




El centro de mil alma es una ausencia

que no pienso escribir en estos versos.

Es ausencia y dolor y estan inmersos

en un cordial rincón de mi conciencia.




Territorios visito con frecuencia

ahuyentandome de ojos tan adversos

que, en mirando, desaten los dispersos

manantiales que alumbren mi dolencia




Me sentaré tranquilo en mis telonios

en un cielo sereno de mesura

y no daré de mí mas testimonios.




Destierro de por vida la aventura,

pues no he de alimentar yo mis demonios

para hacerlos después literatura.







INTERLUDIO





Paleografiando el cielo

con de la su boca lágrima

de la su penumbra alcoba

y un algo más de luz

en cristalera ardiendo

en sobremesa, en llama.

¿Hay cuerpo? Todo convoca.








LAS HORAS INTELECTIVAS 1


“Yo se que amanece”

(Homenaje a Jorge Guillen)




I

Yo sé que amanece.

El cielo se acerca.

¡Qué blancos, qué puros

los colores llegan!

El recinto aloja

la luz que alborea.

(El mar, tan concreto,

de azules blanquea)

El día me sostiene

un dios que se asienta

en color, en formas,

en mar, en marea

que de afirmaciones

constantes recrea

el mundo en el alma.

El Sol y la Tierra.

Albor: esperanza

de un firme planeta

que al abrir los ojos

tan firme me espera.

Y hay plenitud.

La luz me lo enseña

moldeando un mundo

que siempre se entrega.

Y al mirar: mañana,

absoluta y entera.

Y un ser que mirando...

¡Oh, dicha perfecta!

II

¡Qué fuertes los robles!

¡Qué vaga la Idea!

Pero reafirmando

su fuente primera,

esta y es más nuestra

resuelta en materia:

ofrece ella sóla

rotunda sorpresa.

Asombro de un alma

en un mundo impresa

completo de objetos

que no desintegran

sus formas, sus masas,

en un caos. Certeza

en esa gran música

que adensa materia

que viene a mis ojos

gloriosa y repleta

de ser en su origen,

¡pues es más que ella!









LAS HORAS INTELECTIVAS 2






Verdes son los verdes.

Sustancial la vida.

Se adentran las frondas

por el monte arriba




¿QUÉ BUSCA EN EL MONTE

ESE BOSQUECILLO?

¿NO SERA LA BRISA

DE UN VUELO DIVINO?




Rumores anuncian

corrientes y arrollos;

cristalinas aguas

para verdes sotos.




Se esparcen fragancias

por el aire entero

encelando seres

al herirles dentro.




Por entre las ramas

hojas interpuestas

tamizan las luces

en columnas tersas.




Revuelo de pájaros

asaetando curvas:

un misterio vela

en cada criatura.

Florece en el bosque,

allá, en la espesura,

otros cien colores

en ofrenda pura.




El calor de Julio

es dulce respuesta:

¿acaso los cielos

no saben de ofrendas?




Se adensa la selva

por quiebras y cerros,

alumbrando encubre

más vida en su seno.-




El Sol en lo alto

lo apacigua todo:

¡tantos amarillos

derramando en torno!




El alma comprende

que arriba el principio

de todo este bosque

construye su nido.




Y lo más secreto

se cumple en la cima.

Verdes son los verdes.

Esencial la vida.











LAS HORAS INTELECTIVAS 3

Entonces comprendí.






NOCTURNO DE LOS DOS EROS. TENSIONES




Palacios,

sinfonías en carne moduladas

en la alquimia confusa de mis noches

(cuando advienen, ardientes como espadas,

una escala de formas sin reproches),




me llevan,

por camino tan tenso y tan exacto

a descarnar de formas la belleza

que una doble y mejor naturaleza

revelan estos cuerpos en el acto.




¿Sentiré,

tras las gracias que invoco y que suscito,

retablos prodigiosos de la mente,

con la esencia que anida en el deseo?




No sé, pues

sin dejar en lo bello el accidente,

sustrayéndole amor de lo infinito,

también con la imagen me recreo.-









INTERLUDIO





En las tardes de calmas y delicias,

cuando quieras dar cima a la jornada

y busques la alegría de la taberna,

el trato cordial de los amigos,

los amables placeres de la vida,

no olvides jamás este consejo,

que, al menos, gratis te lo doy:

no lleves junto a tí y con vosotros

al hombre del rencor y la amargura;

dejara en tu alma el espesor del plomo

y en tu boca, el triste y frío sabor de los metales.

Aléjalo de tí, no des asiento

a quien busca la ocasión de la venganza.

Escupirá su sufrimiento en vuestra mesa

y no se oirá más voz que la del cieno.

Desde el mar de su rabia y su tormento

en oleadas de odio incomparables,

no habra en su palabra nobleza ni descanso,

no habra sonrisa que no hiera

ni paz en otros ojos que soporte.

Este es su delirio:

exponer su dolor en impúdico desnudo,

exhibir las repugnantes llagas en espectáculo,

como un escarnio para el hombre,

como una infamia a vuestro tiempo;

conmover el mundo

con tanta desolación y desconsuelo,

o incendiarlo con el fuego de su incendio.-

Aléjalo de tí; pues ya os fué dicho:

no deis cabida a la serpiente,

guardaos de su veneno,

ni alimentes la hiel con esta esencia

que para gloria de tus tardes se te ofrece,

como un regalo precioso de los cielos.

Apártalo de tí,

hiel que buscara tu hiel,

cieno que buscara tu cieno

serpiente que buscara en ti a la serpiente

torbellino que buscara en tí el torbellino.

Apártalo,

pues hombres como ése

nunca sabra de vuestro pacto con la copa

ni compartira nunca con vosotros

la hora dichosa de la embriaguez gratísima.







LAS HORAS PURPUREAS 1






Llevadme,

llevadme a la taberna, amigos míos

que esta esperando el vino en las tinajas.

Llevadme, pues quisiera en esta hora

colmar el corazón y se embriague

del dulce y fiel sopor de los sentidos.

Dejadme en mi lugar, junto a la copa,

bebiendo hasta saciar la gran promesa,

el rostro hacia la luz atardecida.

Dejadme en mi lugar, no llegue tarde

y deje de beber al que consuela,

pues ya la negra noche se avecina.-

Venid,

Venid, amigos míos, y al unísono

elevemos el vaso de la vida.

Llegad, amigos todos, apresuraos:

el tiempo nos reclama su tributo

y ya la negra noche se aventura.-

Bebed,

bebed todos conmigo, no temais:

aquel que bebe el vino sabiamente

se alumbra con la luz que nos habita.

Bebed conmigo todos, no temais

el más amargo trago de la noche:

la sangre de la vid sera el sustento.




Cuando extienda su manto tenebroso,

augurio de una eterna pesadumbre,

la sangre de la vid sera el sustento

y un cáliz se alzara contra la muerte.-








LAS HORAS PURPUREAS 2



La tarde se aleja.

Colma de reflejos

esos horizontes

más vastos y bellos.-




También anochece

el alma en silencio;

sola entre el pasado

y un futuro incierto.-




¿A dónde la tarde

y el día en que me asiento,

las horas ganadas

a un obscuro infierno?




Voy hacia la copa;

que sea mi alimento

el más dulce vino

que donen los cielos.-




El vino es firmeza,

olvido y recuerdo,

agua,sal y trigo,

mensaje en el tiempo.




El vino y la copa.

Lo que yo más quiero

vaga por los mundos

buscando un secreto.-




Será lo más próximo,

lejano y eterno:

siempre se presenta

cuando estoy despierto.




Vino, cáliz, alma,

símbolos y viento.

Alma, cáliz, vino:

celajes perfectos.




En esta gran tarde

espero en silencio

la mano, el amigo,

y un destino cierto




que borre en mis noches

terrores y miedos.

Alzo aquí mi copa,

pues sé lo que bebo.




La tarde ya muerta,

los ojos serenos,

yacen para siempre

todos mis desvelos.




El alma se aquieta,

si la llama el centro.

Perderé la vida,

ganaré...








LAS HORAS PURPUREAS 3




En la copa te he visto traspasado

por las luces doradas de la tarde;

reposo en equilibrio, rojo alarde,

en el cristal de Sèvres diseñado.




El rincón de la estancia. En ese lado,

envuelto en la penumbra que lo guarde,

sobre el blanco mantel se incendia y arde

de la rosa el color más delicado.




El rayo que del Sol se desgajara,

con sagrada liturgia del presente,

se hace dueño de una hora placentera.




Así quisiera yo que traspasara

la más amable luz, más esplendente,

por este corazón que tanto espera.













EPÍLOGO





Señor, en esta noche, en que abruma el peso de los tiempos.

En esta noche. Tan imposible el hablar; tan imposible, Señor, el pensamiento.-

En esta noche, que asemeja la noche de los tiempos.

Soñar la Vida, Señor , soñar la Vida -

Pero esta vida, Señor, vida y tormento.-

Tormento y llanto, Señor, llanto y tormento,

que se elevan a Ti, hacia los Cielos.-

(Reflejo y llanto, Mi Dios, llanto y reflejo).-

¡Señor, Señor! ¡Cuánto el Misterio!, ¡Cuánto esperar, Señor, ante los muros

de Tu silencio!

No Te comprendo.-

¡Y sin embargo, Señor!; ¡ Oh, sin embargo! ;¡ Cuánto esperar en Ti, mi Dios!

¡ Cuánto el anhelo!

¡Soñar la Vida, Señor!. ¡Pero el silencio ...!

¡Y cuanto anhelar, mi Dios!

Y cuánto el silencio



miércoles, 3 de julio de 2013

Versiones de un mismo Gato.

LOS GATOS EN LA POESÍA
ÁNGEL SIMÓN MARIBEL CEREZUELA

Las sibilas y los temidos brujos
en su profesión aman a sus gatos
por ser portadores de su ciencia
de los misterios pasados,
de los futuros inciertos,
que sólo ellos parecen compartir.


Miran, indiferente y distantes,
con fríos ojos de Esfinge,
el mundo de los hombres.
Solitarios y en silencio
habitan los hogares humanos
y la noche profunda de las calles
donde la Parca los respeta.
Reconozco, asombrado e inquieto,
el noble orgullo, la serenidad,
el desapego divino de la especie;
y los veo caminar, seductores,
firmes en la sabiduría
de su trato familiar con lo desconocido.

Las sibilas y los temidos brujos,
en su profesión aman a sus gatos,
por ser portadores de su ciencia, …
misterios pasados, futuros inciertos,
que sólo ellos parecen conocer.


Les atrae lo desconocido,
su capacidad de conocimiento,
se mueven en silencio en noches
donde la parca les respeta
con orgullo reconocido
como divinos entre humanos
que parecen domesticados
en la soledad de muchos
en efigies esculpidos..


martes, 4 de junio de 2013

Todo por la curtura. Seguimos trabajando



En el esfuerzo constante, en la dedicación permanente, en la profesionalidad absoluta, trabajamos y trabajamos sin descanso para que el lector tenga a punto cada cuatrimestre su ansiado número de esta revista de todos y para todos. No hay obstáculo que impida nuestro celo. Vean ustedes si no, la imagen que presentamos. En ella nuestro director, y algunos colaboradores se sumergen en las entrañas del pueblo para recoger allí su alma, su idiosincrasia, su lengua, su intrahistoria, historietas, dichos, anécdotas, refranes, …; en definitiva, su basto eppacio curturá, que mimamos casi tanto como las autoridades autonómicas en tales materias. No todo va a ser alzar el vuelo por las alturas del espíritu, que no hay quien entienda ni jota.



Nada se escapa en esta zambullida en las fuentes primigenias del genio de la raza. Apuntamos, bebemos, investigamos, bebemos, recopilamos, bebemos, etc… etc... etc… Nuestro estudio de campo es agotador y peligroso; más, aunque se revolucione todos los índices de las analíticas, ahí esta el equipo dando el callo, el hígado, el páncreas, el vazo, los euros, y lo que haga falta. Todo sea por ustedes; aunque, la verdad, nos cuesta cada vez más recuperarnos de las intensas jornadas de trabajo.



Y ya que estamos; ¿no podrían pegarse los organismos oficiales o privados un detalle y adelantar alguna que otra colaboración numeraria para llevar a cabo con total éxito el plan que se ha propuesto la redacción para mayor gloria de nuestras realidades diferenciales en materia curturá? Es una idea que se nos ha venido a la cabeza así, a bote pronto, pero que lanzamos a la palestra pública por si suena la flauta y cae la breva. Que por nosotros no quede, amable y paciente lector. Corre la voz.



TODO POR LA CURTURA. SEGUIMOS TRABAJANDO. (pág. 197)

Ángel Simón Collado

lunes, 3 de junio de 2013

El Conde de Villamediana. Goliardos


Vagando por la biblioteca en esas horas muertas de los domingos, cuando miramos sin rumbo fijo los lomos de los libros alineados, en un intento de sorprendernos con algún título o autor olvidado que despierte un poco el letargo del aburrimiento, he dado con Juan de Tassis y Peralta, Conde de Villamediana (1582-1622), autor algo desconocido para el gran público, cuando su vida y personalidad merecen la atención de aquellos que gusten biografías de hombre ‘fuertes’. Como impresión general, aquí está el resumen perfecto del prologuista y responsable de la edición que manejo, Juan Manuel Rozas: 

“Su tragedia cotidiana se llama fracaso en todos los órdenes de la vida. Heredó un título y una familia que había venido subiendo sin parar desde la Edad Media, y él estrelló su prestigio y solidez social, falleciendo sin descendencia, muertos sus hijos prematuramente. Ocupó importantes cargos cortesanos y más de una vez tuvo que cambiarlos por el destierro. Ganó mucho dinero con las postas, tuvo altas rentas, y vivió colgado de infinitos pleitos hasta perder la administración de sus bienes. Coleccionó pinturas, libros, diamantes y caballos, y todo se dispersó en almoneda, no dejando el tiempo ni su propio retrato. Tuvo enterramiento familiar en la Capilla de San Agustín en Valladolid, y no sabemos dónde yace su cuerpo. Escribió toda su vida, y sus autógrafos han desaparecido; y sus textos, sin limar, se editaron póstumos porque eran un negocio editorial. Concibió poemas de alta ambición y le faltó calidad e intensidad suficientes para mantener su vuelo poético. Empezó cantando la monarquía española con sentido mesiánico, y acabó creando la sátira política más plebeya. Fue un hombre con profundo sentido providencialista y llegó, como Prometeo, a quejarse de Júpiter en sus versos. Buscó el placer por todos los medios y topó con un marasmo quietista y un cansancio de la vida. Su cadáver fue trasladado a Valladolid en un ataúd de ahorcado.”


Un sumario repaso a los hechos que jalonan la vida del autor:

- Ascendencia antigua e ilustre italiana, desde los tiempos de San Ambrosio. La más próxima en el tiempo controló las postas de los emperadores. Correo Mayor por Maximiliano; Maestros de Hostes y Postas, por Carlos V; Correo Mayor en Flandes, etc..

- El primero de la familia que se asienta en España fue Raimundo de Tassis, casado con Doña Catalina de Acuña, de noble familia, Correo Mayor en tiempos del emperador. El primogénito, D. Juan es el padre de nuestro poeta.

- D. Juan de Tassis y Acuña, nacido en Valladolid, donde se había afincado la familia, entró al servicio del Príncipe D. Carlos, hijo de Felipe II, participó en la Guerra de Granada, en las expediciones a la Galera y Orán, acompañó al Duque de Alba, como Correo Mayor, cargo que heredó de su padre, en la entrada en Lisboa de 1581. Allí nace su único hijo D. Juan de Tassis y Peralta en 1.582. Regresan a Madrid, junto con el rey en 1.583. En 1.603, con ocasión de su habilidad diplomática en Londres, Felipe III lo nombra Conde de Villamediana y confirma el cargo de Correo Mayor General de todos sus estados. Muere en 1.607, y es enterrado en la capilla familiar del convento de San Agustín en Valladolid.

- El poeta se crió en contacto con Palacio. Se piensa que tuvo como maestro al humanista Bartolomé Jiménez Patón porque éste le dedica su Mercurius Trimegistus y el Conde lo nombró más adelante Correo Mayor de Villanueva de los Infantes, donde moriría Quevedo. Sí está confirmado que fue alumno del Licenciado Tribaldos de Toledo, el que sería Cronista de Indias y Bibliotecario del Conde-Duque de Olivares, que lo llamó, años después de su muerte, “mi discípulo, el mal logrado”. Parece que estuvo en Alcalá de Henares, pero si así fuera debió de ser por muy poco tiempo, pues empieza su vida intensa de Corte muy pronto, en 1599, en que acompaña al joven monarca Felipe III al Reino de Valencia a recibir a Margarita de Austria, y el rey lo nombra Gentilhombre de su casa y boca.

- ¿Qué hace hasta 1611, año en que marcha a Italia? Contrae matrimonio en 1601 con Doña Ana de Mendoza, renunciando los Tassi a la dote y tras rechazar varias familias sus pretensiones. ¿Por qué? Las noticias hablan de aparatosa ostentación en las fiestas palaciegas, fama de conquistador, gastos en joyas, regalos, consumado jugador de naipes en las veladas de la Corte..., lo bastante para conocer las intimidades de Palacio e iniciar a su tiempo estrofas satíricas feroces. En 1605 se conoce su comportamiento iracundo con la Marquesa del Valle y que dotó a un tal Juan Sánchez para su casamiento, asunto sospechoso de homosexualidad, castigado entonces con la hoguera. Al parecer, viaja en el mismo año a Paris y Flandes. ¿Huyendo del escándalo? El padre muere en 1607, heredando el título de Conde y el cargo de Correo Mayor. Destierro de la Corte en 1608 por jugador, de una Corte que se había convertido en un timbal continuo y ruinoso, en el que participan el Rey, la reina, el privado, los cortesanos, las damas...

- En 1611 viaja a Italia. Participa como Maestre de Campo en las guerras de Lombardía. En Nápoles, en torno al virrey, el Conde de Lemos, se reúne la Academia de los Ociosos de la que forma parte. Conoce personalmente a Manso, a Marino, a quien traduce. Debió leer el Polifemo, convirtiéndose en poeta gongorino. Coleciona cuadros, esculturas, armas, objetos de valor, caballos, diamantes que hace engastar en plomo, haciéndose popular entre los napolitanos. Gastos, dispendios fabulosos, que acarrean deudas y pleitos. Pero también lector asiduo y conocedor de clásicos y modernos.

- Vuelve a España, cargado de juicios interminables, y comienza una crítica feroz a los abusos de la administración regia, no perdonando a nadie, alto o bajo, en los que pudiera ejercer su habilidad:

Las indias se están rindiendo
el oro y plata a montones,
y España con sus millones,
aunque la van destruyendo;
cada día están vendiendo
cien mil oficios, Señor:
usan muy grande rigor
en destruir vuestra tierra,
gastóse aquesto en la guerra...,
o en Lerma diré mejor.
Cien mil moriscos salieron
y cien mil casas dejaron;
las haciendas que se hallaron
¿en qué se distribuyeron?
La moneda que subieron,
causa es de pena y lloro,
y subir también el oro
con tan poco fundamento;
arbitrio, en fin, de avariento
para aumentar su tesoro...

También poesía de mera burla o libelo, por ejemplo al aguacil de Corte Pedro Vergel, al que dedicó más de una sátira calificándolo siempre de cornudo:
¡Qué galán entró Vergel
con cintillo de diamantes!
¡Diamantes que fueron antes
de amantes de su mujer!
O la dedicada al Conde de Salazar y su mujer, ambos feísimos:
Al de Salazar ayer
mirarse a un espejo ví;
perdiéndose el miedo en sí
para mirar su mujer.


- 1618.- Verdadero año nefasto para el poeta. Vende el cargo de Correo Mayor de Aragón a un hijo de Leonardo Lupercio de Argensola. Pierde la administración de sus bienes. Los documentos citan por última vez a su mujer, por lo que debió morir por esas fechas. Sus hijos han muerto prematuramente. Y, para colmo, enemistado con los poderosos validos, es desterrado en un proceso secreto por difamador. Tres años vive apartado en las orillas del Henares, donde sus versos cobran un tinte amargo y desengañado. No es de extrañar que escribiera en una composición:
Estoy tan en el profundo
que idolatrara el castigo
si es que se hundiera conmigo
cuanto me cansa en el mundo.

- 1621/1622.- Ascenso fulminante del Conde, que como Ícaro, sube hasta las proximidades del Sol, y provoca su caída. El 3 de Marzo muere Felipe III. A los trece días del nuevo reinado de Felipe IV, le es levantado el destierro. Se le repone como Correo Mayor y se le nombra Gentilhombre de la Reina, Isabel de Borbón, joven, hermosa, con talento. Escribe poesías conjuntas con el monarca, poeta aficionado. Haciendo de celestino escribe versos a la dama del rey, cayendo en tercería. Y, según todos los indicios, se enamora de la Reina. Lo proclaman los hombres de su época, lo apuntan sus poemas, sus osadías y las anécdotas conocidas. En una de las fiestas, se presenta adornado con reales de plata que acababan de ponerse en circulación y el lema: “Son mis amores reales”. Imprudencia, tras imprudencia en este hombre apasionado que no conoce la mesura. Sigue atacando a todos los poderosos caídos, al mismo rey muerto, sin descanso ni cuartel. En 1622, con ocasión del cumpleaños de Felipe IV, se monta en Aranjuez una representación de aficionados, una invención. El texto es encargado al Conde, “La Gloria de Niquea”, primera representación operística en España. Todo gira en torno al montaje, espléndido y complicado. 

El decorado y las ¡Qué galán entró Vergel
con cintillo de diamantes!
¡Diamantes que fueron antes
de amantes de su mujer!
o la dedicada al Conde de Salazar y su mujer, ambos feísimos:
Al de Salazar ayer
mirarse a un espejo ví;
perdiéndose el miedo en sí
para mirar su mujer.

- 1618.- Verdadero año nefasto para el poeta. Vende el cargo de Correo Mayor de Aragón a un hijo de Leonardo Lupercio de Argensola. Pierde la administración de sus bienes. Los documentos citan por última vez a su mujer, por lo que debió morir por esas fechas. Sus hijos han muerto prematuramente. Y, para colmo, enemistado con los poderosos validos, es desterrado en un proceso secreto por difamador. Tres años vive apartado en las orillas del Henares, donde sus versos cobran un tinte amargo y desengañado. No es de extrañar que escribiera en una composición:
Estoy tan en el profundo
que idolatrara el castigo
si es que se hundiera conmigo
cuanto me cansa en el mundo.

- 1621/1622.- Ascenso fulminante del Conde, que como Ícaro, sube hasta las proximidades del Sol, y provoca su caída. El 3 de Marzo muere Felipe III. A los trece días del nuevo reinado de Felipe IV, le es levantado el destierro. Se le repone como Correo Mayor y se le nombra Gentilhombre de la Reina, Isabel de Borbón, joven, hermosa, con talento. Escribe poesías conjuntas con el monarca, poeta aficionado. Haciendo de celestino escribe versos a la dama del rey, cayendo en tercería. Y, según todos los indicios, se enamora de la Reina. Lo proclaman los hombres de su época, lo apuntan sus poemas, sus osadías y las anécdotas conocidas. En una de las fiestas, se presenta adornado con reales de plata que acababan de ponerse en circulación y el lema: “Son mis amores reales”. Imprudencia, tras imprudencia en este hombre apasionado que no conoce la mesura. Sigue atacando a todos los poderosos caídos, al mismo rey muerto, sin descanso ni cuartel. En 1622, con ocasión del cumpleaños de Felipe IV, se monta en Aranjuez una representación de aficionados, una invención. El texto es encargado al Conde, “La Gloria de Niquea”, primera representación operística en España. Todo gira en torno al montaje, espléndido y complicado. El decorado y las maquinarias para las mutaciones escénicas ocupan el centro de la representación: teatro ornamental, coreográfico, visual, con texto para recitar, culterano. Todos los personajes fueron representados por damas de la Corte, incluida la Reina. Pues bien, en medio de la obra, se produce un incendio. El Conde salta al escenario, toma en sus brazos a Doña Isabel de Borbón, y la rescata del peligro. Se corrió la voz de que el incidente fue provocado por el poeta. Que el rey estuviera ya sobre aviso, lo mismo que el Conde-Duque de Olivares, y los políticos profesionales de su entorno, lo sabemos por varias fuentes. En una fiesta de toros, Villamediana, hábil alanceador, tuvo una soberbia actuación ante los monarcas. La reina se dirige a Felipe IV y comenta: “¡Qué bien pica el Conde!”; a lo que él responde: “Pica bien, pero pica alto”. Todo parece indicar un desastre inminente. Y, por si fuera poco, se había iniciado, de parte de la Inquisición, un proceso secreto por un círculo de sodomía en su mansión, “lo que está probado”: hubo condenados a la hoguera.

- 21 de Agosto de 1.622, Domingo por la tarde. El Conde regresa en coche a su casa, acompañado por el hijo del Marqués del Carpio. Había desechado el aviso del confesor de la reina Zuñiga de que se tramaba su muerte. En la calle Mayor, a cara descubierta, sabiéndose impune, alguien sube al estribo “y con alguna arma fuerte y que hería de golpe, por si llevaba defensa, se le dio tan cruel, que rompiéndole las costillas no le dio más lugar que para decir ‘Jesús, esto es hecho’ y luego murió” Los restos de este Des Esseintes vital, recio y vigoroso, se trasladaron a Valladolid, como dijimos, en un ataúd de ahorcados. Nunca se supo de los culpables.


Varios autores del momento escribieron sobre su muerte.


ANTONIO MIRA DE AMESCUA:

¡Golpe fatal, cruel hecho
que en bárbara impiedad toca!
Que por cerrarme la boca
me la abrieron por el pecho;
y aunque este lugar estrecho
me oprime y muerto me ven,
no es bien seguro estén
de mi lengua, porque es tal,
que hablará de muchos mal
si ellos no vivieren bien

JUAN RUIZ DE ALARCÓN:

Aquí yace un maldiciente
que hasta de sí dijo mal,
cuya ceniza mortal
sepulcro ocupa decente.
Memoria dejó a la gente
del bien y del mal vivir;
con hierro vino a morir
dando todos a entender
cómo pudo un mal hacer
acabar su mal-decir.

ANTONIO HURTADO:

Ya sabéis que era Don Juan
dado al juego y los placeres;
amábanlo las mujeres
por discreto y por galán.
Valiente como Roldán
y más mordaz que valiente
... más pulido que Medoro
y en el vestir sin segundo,
causaban asombro al mundo
sus trajes bordados de oro...
Muy diestro en rejonear,
muy amigo de reñir,
muy ganoso de servir,
muy desprendido en el dar.
Tal fama llegó a alcanzar
en toda la Corte entera
que no hubo dentro ni fuera
grande que lo contrastara,
mujer que no lo adorara,
hombre que no lo temiera...

LUÍS DE GÓNGORA:

Mentidero de Madrid,
decidnos: ¿Quién mató al Conde?
No se sabe ni se esconde:
sin discurso discurrid.
-Dicen que lo mató el Cid
por ser el Conde Lozano.
¡Disparate chabacano!
La verdad del caso ha sido
que el matador fue Bellido
y el impulso soberano.


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CUATRO SONETOS DE GOLIARDOS


1) Una acusación desengañada a la época:
Debe tan poco al tiempo el que ha nacido
en la estéril región de nuestros años
que premiada la culpa y los engaños,
el mérito se encoge escarnecido.
Ser un inútil anhelar perdido,
y natural remedio a los extraños;
avisar las ofensas con los daños,
y haber de agradecer el ofendido.
Máquina de ambición, aplauso de ira,
donde sólo es verdad el justo miedo
del que percibe el daño y se retira.
Violenta adulación, mañoso enredo,
en fe violada han puesto a la mentira
fuerza de ley y sombra de denuedo.

2) Un lamento de amor en la encrucijada entre la osadía y el encogimiento; en la frontera que, traspuesta, el remedio es ya castigo:

Tal vez la más sublime esfera toco
de los orbes de Amor, do pruebo y siento
un infeliz, cobarde encogimiento
con que a imperfecta lástima provoco.
A mucho se dispone y vuela poco
mi osado y rendido pensamiento,
muy temeroso para atrevimiento,
y para no atrevido ya muy loco.
¡Oh laberinto, oh confusión, oh engaño,
en que estoy, la que sufro y el que sigo,
sin fe el remedio y sin aviso el daño!
Donde el hado, infelizmente enemigo,
es oráculo ya de un desengaño
que quiso ser remedio y es castigo.

3) La osadía de subir a alturas tales que, como Ícaro, trasunto de sí mismo, está condenado al fracaso. La misma gloria del ascenso justifica el intento:

De cera son las alas cuyo vuelo
gobierna incautamente el albedrío,
y llevadas del propio desvarío,
con vana presunción suben al cielo.
No tiene ya el castigo, ni el recelo,
fuerza eficaz, ni sé de qué me fío
si prometido tiene el hado mío
hombre a la mar, como escarmiento al suelo.
Mas si a la pena, Amor, el gusto igualas
con aquel nunca visto atrevimiento
que basta a acreditar lo más perdido,
derrita el Sol las atrevidas alas,
que no podrá quitar al pensamiento
la gloria, con caer, de haber subido.

4) Con motivo del asesinato en plena calle del Conde de La Coruña, en el que responde a un religioso que afirmó que se había condenado, como una premonición a su propio caso:

Cuando yerve cual mar la adolescencia
en ondas de peligros y de engaños,
golpe de arrebatados desengaños
hizo efecto mayor de su violencia.
Sólo aquella Sublime Providencia,
sabe en un punto restaurar los daños
de la omisión y olvido de mil años,
en un acto interior de penitencia.
Digno auxilio, Señor, porque la culpa
nunca fue tal, ni el término tan breve,
que su misericordia no lo alcance.
Supla pues la piedad a la disculpa
donde no hay fin seguro ni horror leve.
¡Oh, ciega obstinación! ¡Oh, duro trance!

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UN HOMENAJE DE PABLO NERUDA AL CONDE DE VILLAMEDIANA

‘El desenterrado’

Cuando la tierra llena de párpados mojados
se haga ceniza y duro aire cernido,
y los terrones secos y las aguas,
los pozos, los metales,
por fin devuelvan sus gastados muertos,
quiero una oreja, un ojo,
un corazón herido dando tumbos,
un hueco de puñal hace ya un tiempo hundido
en un cuerpo hace tiempo exterminado y solo,
quiero una mano, una ciencia de uñas,
una boca de espanto y amapolas muriendo,
quiero ver levantarse del polvo inútil
un ronco árbol de venas sacudidas,
yo quiero de la tierra más amarga,
entre azufre y turquesa y olas rojas
y torbellinos de carbón callado,
quiero una carne despertar sus huesos
aullando llamas,
y un especial olfato correr en busca de algo,
y una vista cegada por la tierra
correr detrás de dos ojos oscuros,
y un oído, de pronto, como una ostra furiosa,
rabiosa, desmedida,
levantarse hacia el trueno,
y un trato puro, entre sales perdido,
salir tocando pechos y azucenas, de pronto.
¡Oh, día de los muertos! oh distancia hacia donde
la espiga muerta yace con su olor a relámpago,
oh galerías entregando un nido
y un pez y una mejilla y una espada,
todo molido entre las confusiones,
todo sin esperanza decaído,
todo en la sima seca alimentado
entre los dientes de la tierra dura.
Y la pluma a su pájaro suave,
y la luna a su cinta, y el perfume a su forma,
y, entre las rosas, el desenterrado,
el hombre lleno de algas minerales,
y a sus dos agujeros sus ojos retornando.
Está desnudo,
sus ropas no se encuentran en el polvo
y su armadura rota se ha deslizado al fondo del infierno,
y su barba ha crecido como el aire en otoño
y hasta su corazón quiere morder manzanas.
Cuelgan de sus rodillas y sus ojos
adherencias de olvido, hebras del suelo,
zonas de vidrio roto y aluminio,
cáscaras de cadáveres amargos,
bolsillos de agua convertida en hierro,
y reuniones de terribles bocas
derramadas y azules,
y ramas de coral acongojado
hacen corona a su cabeza verde
y tristes vegetales fallecidos
y maderas nocturnas lo rodean,
y en él aún duermen palomas entreabiertas
con ojos de cemento subterráneo.
Conde dulce, en la niebla,
0h recién despertado de las minas,
oh recién seco del agua sin río,
0n recién sin arañas.
Crujen minutos en tu pie naciendo,
tu sexo asesinado se incorpora,
y levanta las manos en donde vive
todavía el secreto de la espuma.

El tranco II. pág. 19-21